4 de febrero de 2013

Una breve crítica.


¿y ahora? ¿Qué es de Aliste y sus costumbres?


Se oyen sones de gaita y tambor, dulzaina y caja en cualquier lugar que estés. Se preparan las mujeres con sus manteos y gabachas, hombres con sus chalecos y sus fajas y se dirigen a ensalzar las costumbres, y a disfrutar haciéndolo.

Atrás quedan los días de labor con esas canciones de trabajo, los días de ronda para celebrar una boda, los días de canto en filandares, el baile de los pastores al encerrar el ganado…

Nos vamos metiendo en una sociedad que aunque  pretende defender lo suyo y mantener las costumbres, es difícil encontrar de una manera plena hacerlo “por amor al arte”. pretendemos ser el mejor, en vez de uno más. Mentimos, pero… ¿Para qué? ¿Acaso ganamos algo con ello?

Buenos son los que pese a las criticas, saben de verdad lo que es suyo, luchan sin hacer caso de lo que oyen, a pesar de las circunstancias: Cuando llega el momento que alguien pretende arreglar algo, ayudar contando con todos, es eliminado sin razón alguna, lo hacen consumirse, antes de que pueda llegar a arrojar algo de luz y tape a los demás en sombras.

Cuando ocurre esto, no estamos viviendo en una sociedad que defiende la cultura, sino que  la está destruyendo, y solo por buscar una fama propia y no una común. Y puede que todos nos  manchemos por esto, pero debemos reconocerlo. Si esto no ocurre, iremos destruyendo lo que defendemos, y solo por seguir la ley de la selva: empieza la lucha por la supervivencia.

J.S.