28 de septiembre de 2014

Un mundo, el folclore.


Camines, viajes, contemples o simplemente leas, te rodea una cultura, unos valores y unos principios por los que te diferencias de cualquier animal o ser vivo.

De ahí parte lo que nos acerca a este mundo por el que vivimos, a eso por lo que nos movemos para descubrir la procedencia: el folclore.

Caminos que nos unen con otros lugares, otras gentes.

Sobre una misma pista, donde se realicen bailes de distintas provincias, comunidades o incluso distintos países, notas que todo acaba siendo igual: la búsqueda de nuestras raíces.

Miles de grupos por el mundo dedican sus días y horas a eso mismo, a el estudio y difusión de unos rasgos definitorios que se separaron de otros, pero llegaron a un mismo punto: nuestros días.
Un sentido homenaje es lo que merecen todos esos, que sin el mínimo interés, ponen sus vidas a servicio de nuestro folclore.

Cada vez que visitas un festival, no es solo una manera de llevar tus canciones o tu cultura a otros lugares, no es sino una manera más de convivir y disfrutar con personas que tienen tus mismos objetivos y de donde muchas veces nacen unos fuertes lazos de amistad. Una manera más de disfrute que consigue dos cosas diferentes e iguales como es el trabajo y el disfrute. Acabas conociendo valores que llegan más allá de los pueblos y ciudades. Conoces la parte valorativa de las gentes y te llegan, en muchas ocasiones, a aportar otros conocimientos necesarios para continuar tu trabajo.

Continuamos para todo eso. Trabajamos para llegar a aportar nuevas cosas. Aprendemos grandes valores. Vivimos por un mundo: el folclore.