10 de mayo de 2015

Testigos de los siglos: Demonios y bueyes.

Marca la esencia de la Obisparra aquellos dos mascarados zoomorfos que unidos mediante un yugo para poder someterlos a los deseos del arador, hacen sus diabluras entre la gente.

Estos personajes no son si no el rasgo de ese demonio primitivo de la cultura griega, que cristianizándose, cobra un sentido maligno dentro de la cultura que los representa.  Las figuras de los bueyes dan un sentido agrario a la fiesta, y con ellos se abre un ritual con raíces de fertilidad. 

Como ocurre en otras mascaradas cercanas como es el caso de "Los Carochos" o "los diablos" aparece una pareja de seres mascarados, que probablemente en este caso, y así lo asegura el R.P. Félix Manjón en su libro "Tonadas de mi tierra, Aires de Aliste."(1979), se trata de dos diablos que al principio del ritual se encuentran sueltos repartiendo el mal, y que el sembrador los une con el yugo para hacer un sometimiento de ese daño que van causando, y convertirlo en algo bueno como es la siembra.

Durante el acto, estos personajes van custodiados por "el gañan" que con su "guiada" los sostiene de avances rápidos, y el arador, que los somete con el arado, aunque en el centro del acto, los bueyes huyen burlando al gañán, y arrastrando al arador unos metros. Este acto central, señala cómo el ritual cobra influencias cristianas, pues el arador después de ser arrastrado y quedar malherido en el suelo, saca un antiguo libro de oraciones y "arresponsa" esos bueyes para que regresen (destaca la influencia de la fiesta y tradición de San Antonio de Padua arraigada en estos pueblos). Pero, sin embargo, estos mascarados regresan  gracias al gañan, que con su guiada corre tras ellos y consigue dominarlos y amansar su fiereza.

Se cierra completa el grupo con dos sembradores que van tirando paja a modo de cereal, para que con su reja los bueyes cubran y salga el fruto. 
Este sería el primer grupo y central de la Obisparra de Pobladura, que acerca y une las tradiciones antiguas y actuales perdurando por la escala del tiempo.


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