10 de noviembre de 2016

Antecedentes de una pasión. El renacer de las tradiciones.

©Aires de Aliste
Nunca ha permitido definir más la esencia y el origen de un pueblo que su pasado. Un pasado que siempre es necesario buscar, acercarse a él, añorar lo bueno, recordar lo malo, preservar lo necesario.
Un pasado al que cada uno lo mira a su manera de vivirlo, un pasado que se acaba haciendo presente en el momento que ha sobrevivido al paso del tiempo. Una selección natural que  deja atrás lo despreciable y mantiene lo necesario.

Y de ahí las costumbres, la cultura, la tradición oral, musical… algo que pese al paso del tiempo se transmite de familia en familia, generación tras generación, sin apenas necesidad de documentación material para perseverar  toda esa sabiduría.

Y aquí entra en juego nuestra historia. Tras años de decadencia en este campo, de desprecio por aquella vida cruel de hambrunas y penurias, la gente alistana empezó a recordad la parte buena de aquellos momentos, la parte en la que ponían por medio el olvido de la sufrida vida cantando, bailando, divirtiéndose entre sus gentes… Y como añoraban eso….

©Aires de Aliste
 Y sus hijos, sus nietos, que apenas lo habían conocido, y tan sólo sabían de esas historias gracias a los mayores, comenzaron a sentir una añoranza, una atracción, un presagio de que necesitaban volver a tener esos pequeños momentos, una sensación que les impulsaba a difundirlos, a que todos conociesen eso, a que todos sintieran cómo volvían a sus orígenes, a que renaciera de nuevo una pasión.

Aliste necesitaba su pasado, rememorar sus danzas, sus costumbres, sus pasiones dormidas, y que con ellas regresasen a la memoria todos los que un día también las vivieron.

Fue fácil, en ningún lugar aquello había muerto del todo, todavía los sonidos y las costumbres dormidas en ocasiones dispersas se oían dentro de los pueblo, todavía algún emprendedor, de manera casi oculta había recuperado las esencias necesarias para despertar.

Los pueblos, que eran donde se mantenía todo ese legado fueron quizá los últimos en despertar, ya que había sido más tarde el abandono de estas pasiones, y nunca lo tuvieron totalmente todo por perdido.

Pero despertaron, ¡uy! si despertaron, tras ver cómo muchos estudiosos y aficionados en este campo ensalzaban todo aquello que habían vivido, también se vieron participantes en esa pasión.

©Aires de Aliste
Poco a poco, tras nacer  Aulas de Aliste y Tras Os Montes (que siempre ha aportado lo mejor del folclore para aliste), los alistanos sintieron ese empujón para ser ellos también emprendedores en la cultura alistana. Los pueblos fueron formando sus asociaciones, sus grupos de danzantes dentro de las mismas, su día de la comarca, sus encuentros de asociaciones, ese intercambio de pasado que les hizo crecer y formarse; momentos para reencontrarse, para disfrutar.

De ahí, y quizás en el momento de más resplandor, justo en el cumbre, nació “Aires de Aliste”, un año de 1999, un grupo de personas empezaron a gestar un proyecto, un proyecto en el que los ingredientes eran la ilusión, la pasión por las tradiciones, el amor por un pueblo, una comarca… y un 9 de Noviembre de ese mismo año, se hizo oficial: La asociación Cultural de Danzas y Tradiciones “Aires de Aliste” acababa de ser fundada.

Un proyecto que creció entre sus gentes, que difundió sus tradiciones, que hizo suyo un objetivo: luchar contra el olvido.

Procesos de trabajo, costumbres perdidas ya, cultura que rebosaba por un tubo. Recuperar las danzas, la mascarada, quizá eso fuese su obra culmen.

©Aires de Aliste
Crecer, crecer y pasar generación tras generación durante estos diecisiete años la esencia de eso que era la tradición pasada, esa que lo único que cumplía era una labor social: relacionarse entre todos los que tenían esa misma pasión.

Un camino largo y costoso en el que también el recuerdo y la pérdida de personas ha estado presente. Momentos en los que hemos dado camino al recuerdo y no al olvido a esas personas que un día lucharon junto a nosotros. Manuel, Sabina, Víctor, Feliciana, Manolo… Todos aportaron la sal y el aceite necesarios a esta labor, y nunca podrán ser olvidados.


Proyectos y proyectos que han llevado su nombre fuera de las fronteras, y que ya sea por suerte o por el gran trabajo realizado, han llegado hasta la actualidad. Una actualidad en que todos sus miembros seguimos día a día por mantener el legado que nos transmitieron, por hacer que Aires de Aliste difunda la pasión por su comarca, sus gentes y su pueblo.

J.S.